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lunes, 17 de agosto de 2009

Feriado catárquico

Dos meses sin el puto. Se te extraña puto. Pasé anteriormente más de dos meses seguidos sin poder escucharlo, pero es distinto, esta vez, ya no está. Todavía no puedo cumplir con su mandato de recordarlo con alegría. Cuesta. Por lo pronto voy atravesando los días con varios mp3 con partes de programas.



Fernando Peña era actor, y como tal, su forma de expresarse era poniendo sus personajes en escena y haciéndolos vivir, sea en radio o en teatro. No le interesaba teorizar acerca de la problemática actual, sino que lo ficcionaba. Había que hacer un “mínimo” esfuerzo para entender su profundo mensaje.

En una de sus obras, una madre tomaba a su hijo que lloraba y lloraba, cada vez más y más y el nerviosismo ganaba fuerza en la mujer y comenzaba a sacudir al bebé al grito de “cállate mierda”, hasta que la situación se tornaba insoportable para todos y revoleaba al infante por el aire estrellándose contra el piso.

Varios espectadores corrían de sus butacas ofendidos por la atrocidad del actor, “no tiene corazón”, “salvaje”, “animal”, “es puto y odia a los pibes”, “yo tengo hijos y los amo, y eso es una barbaridá”. “Te dije, te dije que es un enfermo”.

Esa gente huía de una verdad. En ese acto nos hacía reflexionar sobre varias cosas, a saber: el “mandato divino” de tener hijos; la poca sensibilidad de los padres en la crianza de ellos; los hijos no deseados y sus consecuencias de una vida sin amor; el tabú del aborto y el poder de decisión de las mujeres sobre seguir con un embarazo no deseado; el acceso a la información sobre salud reproductiva; la educación sexual, etc, etc. De esa manera buscaba instalar el debate personal y general. Pero claro, es más fácil huir, que escuchar la verdad o tener que pensar al respecto.

“Peña es un puto enfermo”. “No ves, no ves los que dice, está loco”. Esto simplifica y resuelve todo acusando al otro. Echándole la culpa a quien pone a uno en evidencia, a quien acusa, acusando al acusador. Una salida simple y torpe, tanto como evidente y grosera.

Ninguno de sus personajes era enteramente Fernando. Todos sus personajes eran algo de Fernando. ¿Cuál era la dosis de realidad de su pensamiento? ¿Cuánto era ficción? ¿Quien estaba más cerca de él? Sólo quienes escucharon atento y profundo tendrán la respuestas a esas preguntas.

Ese 17 de Junio, recibí varios mensajes y llamados de gente que quiero llorando o muy triste. Llegando a casa una voz maternal me dice: " se te fue Fernando". Esa identificación que los demás tenían sobre él en mí, era porque fui de los que lo defendí a capa y espada, tratando de explicar su mensaje allá por el 99 a 00, cuando todavía no era entendido.

Por suerte la tecnología nos acerca a tenerlo presente.

Editorial de Palito: "Vivimo pa´cogé".


Un clásico: "Sexta pizza".

jueves, 18 de junio de 2009

Chau puto lindooouuu!!!!

Fernando Peña es un ser exhuberante, nos deja pasión, amor, humor, valentía, creatividad, talento, irreverencia, rabia, cultura, sexo, vicio, inteligencia y la expresa finitud existencial, pero sobretodas las cosas, su mayor legado es que nos enseñó "a estar vivos", a saber que el amor y la pasión por la vida es lo que tenemos para justificar nuestra mísera existencia.

Para muchos no significará nada y está bien, pero para los que estamos atravesados por su mensaje, para los que se nos metió en la carne su palabra, la noticia esta tarde fue un abismo de tristeza. El macho estúpido que llevamos dentro no me dejó llorar en la oficina, recién en la anónima soledad de un autobús semivacio, pude descargar las lágrimas que apenas pude contener un par de horas antes.

Quienes lo amamos, nos quedaremos en la parte más recóndita de nuestro espìritu con la enseñanza intrínseca que su densa palabrahumortragedia contenía, el ejemplo vivo de que hacer las cosas con pasión y siguiendo nuestra propia naturaleza, nos llevará al mejor puerto que hayamos soñado. Para nosotros, jamás volverá a ser la vida igual después de Fernando Gabriel Peña.



Podría ser muy extenso, pero no tiene sentido y a duras penas pude enhebrar tres ideas. Este poema siempre me trae a la mente su figura y sé que estaría contento de saber que lo recuerdo con Antonín Artaud, aunque sea un extracto.

El tiempo donde el hombre era un árbol
..........
De lo que somos y de lo que queremos poco
_____________________ queda
________ciertamente.

Un polvo ínfimo sobrenada.
Y el resto Pier Loeb, ¿qué es?
Un organismo para ingurgitar,
Pesado de carne,
Y que excreta
Y en cuyo campo
Como una irisación
Lejana
Un arco iris de reconciliación con
_______________ dios.

Sobrenadan
Nadan
Los átomos perdidos
Las ideas
Accidentes y azares en el conjunto de todo
_____________________ un cuerpo
Qué fue Bodelaurie,
¿Qué fueron Edgar Allan Poe, Nietzche, Gerard
_______________________ de Nerval?
Cuerpos
Que comieron
Digirieron
Durmieron
Roncaron una vez por noche
Cagaron
Entre 25 y 30.000 veces,
Y frente a 30 o 40.000 comidas,
40 mil sueños
40 mil ronquidos
40 (mil) bocas amargas y agrias al despertar

Tienen que presentar unos 50 poemas
Verdaderamente no basta
Y el equilibrio entre la producción mágica
______ y la producción automática está muy
_________ lejos de ser mantenido.

Está absolutamente roto
Pero la realidad humana Pierre Loeb no
__________________ es eso.
Somos 50 poemas
El resto no somos nosotros sino la nada
________________ que nos reviste.
.................

Por eso creo que el conflicto entre América
_______________________ y Rusia
Sigue multiplicado por las bombas atómicas,
Es poca cosa al lado y frente al otro conflicto
Que va
_____ De un solo golpe
_____ a estallar
Entre los mantenedores de una humanidad
_______________ digestiva.
Por una parte
Por la otra
Con el hombre de voluntad pura y sus muy
_____ raros adeptos y seguidores
Pero que tienen la fuerza
____ sempiterna
____ para ellos.

Fernando fue 50 poemas y quizás más...

Luego dejo una canción que nunca olvidaré el impacto que me causó al escucharlo cantarla en el teatro, con esa voz grave y pesada, vestido como lo hacía en ese ámbito, golpeando las tablas con los pies, marcando el tiempo, una canción que un poco también lo representaba: La mala reputación - Paco Ibañez (de G. Brassens)